Las Brujas de Zugarramurdi

Música Compuesta por Joan Valent
Duración: 79' 
 
    La inventiva de Álex de la Iglesia muestra que en el género fantástico todavía se pueden aportar enfoques originales con los que conseguir sorprender al espectador. Es lo que ocurre con su propuesta de “Las brujas de Zugarramurdi”. Cuenta la historia de dos hombres jóvenes en paro, que han decidido realizar un disparatado atraco a una tienda de compra de oro situada en el centro de Madrid. En su precipitada huida, secuestrando un taxi, tienen la poca fortuna de parar en Zugarramurdi, un pueblo dominado por un clan de brujas que están esperando al “elegido”.

    El tono de comedia que posee la película no impide que estemos también ante un relato con abundantes escenas de acción, apuntes de corte dramático, curiosas reflexiones en torno al concepto de familia y, por supuesto, una historia de amor, aunque tan disparatada e impredecible como el destino de los protagonistas.

    La música de la banda sonora ha sido compuesta por Joan Valent, autor de trabajos tan interesantes como “Dictado”, “¿Cuánto pesa su edificio, señor Foster?”, “El cónsul de Sodoma”, “El cosmonauta” o la miniserie de televisión “Carta a Eva”. También es el compositor de “La chispa de la vida”, película anterior de Alex de la Iglesia, al que le une además una larga amistad, lo que les ha permitido afrontar este nuevo trabajo con una gran complicidad y confianza.

    En esta ocasión el músico mallorquín ha creado una partitura sugerente y variada, para la que Álex de la Iglesia le dio unas indicaciones claras y sin posibilidad de duda, cuando le decía al compositor que debía “excederse en la intención y en la intensidad, y no quedarse corto con la música”, dado que la película posee una intensidad que debe tener su complemento en la banda sonora. Cuando Joan Valent le presentó la primera propuesta al realizador éste le pidió que reforzase pasajes como el del comienzo del film, con el atraco en pleno centro de Madrid y la posterior huida hacia Francia.

    La contundencia visual de las imágenes tiene así su contrapunto en una partitura que se sitúa a la misma altura. Lo podemos comprobar en temas como Atraco y fuga, que en casi siete minutos nos presenta percusiones combinadas con metales, que resultan tremendamente sugerentes. La sabia utilización del sonido estéreo permite crear distintos clímax sonoros, en los que se exploran terrenos musicales sutiles antes de llegar a un potente desenlace musical, en el que se expone el tema principal, dando juego a todas las secciones de la orquesta y particularmente a los metales, que acentúan y subrayan la tensión de la escena.

    El recurso a estos modelos musicales no impide que encontremos pasajes en los que la música crea texturas oscuras, que proporcionan la ambientación necesaria para transmitir al espectador sensaciones tenebrosas, que la película propone también en muchos momentos. El hecho de encontrarnos ante un relato en el que aparecen brujas y rituales fantásticos, permite al compositor moverse por caminos musicales que transmiten al espectador la sensación de desequilibrio y angustia, que las imágenes requieren.

    Por si esto fuera poco la banda sonora también debe aportar sentido a los pasajes cómicos del film, dado el tono disparatado que aparece en muchas situaciones del desarrollo de la historia. Lo encontramos asociado a momentos puntuales del relato, como el de la joven bruja y su escoba, la gran cena que reúne a las brujas y, sobre todo, en las apariciones en pantalla de los dos policías que intentan capturar a los atracadores, que tienen una relación personal y profesional muy especial. De hecho el realizador pidió a Joan Valent que definiese musicalmente esta relación mediante la música. Para ello el compositor recurre a la trompeta, proporcionando a la música un color cómico particular, que remite a lo absurdo de muchas de las situaciones que protagoniza esta pareja de policías.

    Por todo ello, estamos ante una banda sonora que mantiene una unidad temática admirable, aún teniendo que recorrer caminos musicales muy diferentes. Además, es capaz de encontrar un delicado equilibrio en la película, mientras acompaña a cada una de las escenas, mostrando la capacidad para sugerir que posee la música. Finalmente, muestra todo el poder evocador de la banda sonora cuando se escucha separada de las imágenes.


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